El avilesino resistió ocho asaltos al prospecto francés, condicionado por una lesión en el brazo derecho desde el primer asalto.
El boxeo asturiano vivió una noche de resistencia y pundonor el pasado 4 de abril en el Arena des Sables-d’Olonne. El avilesino Héctor Brea (11-3-1; 1 KO) no pudo dar la sorpresa ante el local Enzo Grau (8-1; 2 KO), cediendo por decisión unánime tras ocho asaltos de dominio francés. A pesar de la derrota, Brea firmó una actuación de pura supervivencia, demostrando por qué es uno de los nombres más respetados de la vieja guardia regional ante un rival 15 años menor que ya ha demostrado su nivel ante otros púgiles de la escena española como Chimo Eddine o Moisés García.
Un combate marcado por la lesión
La pelea se puso cuesta arriba para el asturiano prácticamente desde el tañido inicial. Grau, más joven y explosivo, impuso un ritmo alto que encontró premio en el primer round. Un castigo certero a las zonas blandas, seguido de un crochet a la cabeza, desactivó la ofensiva de Brea, quien arrastraba molestias físicas desde la preparación en el gimnasio."Afronté el combate prácticamente lesionado y mi rival me lo hizo pagar en la primera ronda. Un golpe me provocó un calambrazo desde el trapecio hasta la palma de la mano, dejándome el brazo dormido", confesó Brea tras la contienda.
Lejos de abandonar, el de Avilés tiró de oficio para mantenerse en pie durante las siete rondas restantes, boxeando prácticamente con una sola mano. Grau, por su parte, controló el centro del ring y puntuó con claridad, aunque no logró noquear a un Brea que se blindó defensivamente para evitar un castigo mayor y completar "la ruta".
Para el francés, esta victoria supone un paso más en su ascenso: "Estamos construyendo algo grande, y esto es solo el comienzo", declaró Grau, agradeciendo el apoyo de su público tras consolidar su récord profesional.
"A veces se gana perdiendo"
A pesar del resultado oficial, la lectura de Héctor Brea es de superación personal. El asturiano, con la honestidad que le caracteriza, reconoció la superioridad de su rival sin buscar excusas en su dolencia y mostrando gran honestidad deportiva: "Pienso que aunque estuviera en plenas condiciones, me hubiera ganado igualmente". Su orgullo veterano también se dejó notar: "Me sentí más boxeador que nunca. Tuve que tirar de recursos defensivos para llegar al final. A veces se gana perdiendo, y para mí, ayer fue una de ellas".Con este resultado, Brea suma una experiencia de alto nivel internacional a su dilatada carrera, dejando una imagen de guerrero incansable que, incluso mermado físicamente, obligó a una de las promesas de Francia a trabajar hasta el último segundo para llevarse la victoria.

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