Aitor Nieto, uno de los nombres más grandes del boxeo asturiano de las últimas décadas, colgó los guantes en 2022 tras una trayectoria brillante que le llevó a conquistar seis títulos de campeón de España del peso wélter, el cinturón de campeón del mundo latino y el campeonato de Europa. Hoy, con 26 victorias profesionales (10 por KO) a sus espaldas, “El Diamante” dirige su centro deportivo en Oviedo y se ha convertido en el mentor de la nueva hornada de púgiles asturianos.
Nacido en Oviedo, Nieto se tomó el boxeo en serio a los 16 años. A los 20 disputó su primera pelea y la ganó. Tras siete años combinando el amateurismo y el neoprofesionalismo, tomó la decisión definitiva de dar el salto al profesionalismo en el Palacio de Deportes de Gijón. “Ahí fue donde me lo tuve que pensar bien porque ya no había vuelta atrás”, recuerda. Aquella noche marcó el inicio de una carrera que le convirtió en referencia del boxeo regional.
El apodo de “El Diamante” no es casual. El propio Aitor lo explica con una sonrisa: “Porque yo siempre tenía una cristalería y con lo único que se corta el cristal es con un diamante. Y así es como tú cortas a los rivales”.
En una entrevista concedida a HA10, Nieto repasa sus inicios con humildad: “Empecé como un hobby. Había hecho atletismo, judo, natación… Probé el boxeo en 1999 en el Palacio de los Deportes de Torriedo con Gitano Jiménez, vi que se me daba bien, gané los cuatro combates amateurs que disputé y ya no lo dejé hasta que me retiré en 2022”.
Su evolución dentro del ring fue notable. “Al principio boxeaba con fuerza bruta, tiraba muchos golpes al aire, no me cubría bien y levantaba la cabeza”, admite. El cambio llegó cuando decidió rodearse de un buen equipo: “Busqué un preparador físico, Juan del Valle, mejoré el fondo físico, empecé a hacer dieta y a dar el peso exacto de 66 kilos. Ahí pasé de ser un boxeador de fuerza a ser más eficiente y técnico”.
De sus 26 victorias como profesional, diez fueron por KO. Aun así, guarda un recuerdo especial de su último combate, en 2019: “Llegué a los diez asaltos contra un chico más joven que yo. Fue muy exigente”.
Su objetivo como entrenador va más allá de lo deportivo: “Yo organizo muchas veladas y quiero que los chavales lleguen lo más lejos posible. Si consigo sacar a un profesional y que llegue a ser campeón como lo fui yo, bienvenido sea. Cuanto más, mejor”.
A pesar de todo lo conseguido, todavía le quedan dos “espinas” clavadas. La primera, la revancha contra Ferino Quinto, el único rival al que perdió. La segunda, el combate que todo el mundo quería ver en Asturias: contra Kerman Lejarraga, cuando ambos eran los dos mejores pesos wélter del panorama nacional. “Se intentó organizar varias veces, incluso en Oviedo, pero nunca se dio. Una vez que íbamos a boxear los dos en la misma velada, Ferino nos dejó tirados a última hora y al final no se pudo hacer”, lamenta.
Aitor “El Diamante” Nieto ya no sube al ring, pero su huella en el boxeo asturiano sigue intacta. Ahora, desde el otro lado de las cuerdas, sigue cortando cristal… esta vez ayudando a que brillen los nuevos diamantes de Asturias.
Nacido en Oviedo, Nieto se tomó el boxeo en serio a los 16 años. A los 20 disputó su primera pelea y la ganó. Tras siete años combinando el amateurismo y el neoprofesionalismo, tomó la decisión definitiva de dar el salto al profesionalismo en el Palacio de Deportes de Gijón. “Ahí fue donde me lo tuve que pensar bien porque ya no había vuelta atrás”, recuerda. Aquella noche marcó el inicio de una carrera que le convirtió en referencia del boxeo regional.
El apodo de “El Diamante” no es casual. El propio Aitor lo explica con una sonrisa: “Porque yo siempre tenía una cristalería y con lo único que se corta el cristal es con un diamante. Y así es como tú cortas a los rivales”.
En una entrevista concedida a HA10, Nieto repasa sus inicios con humildad: “Empecé como un hobby. Había hecho atletismo, judo, natación… Probé el boxeo en 1999 en el Palacio de los Deportes de Torriedo con Gitano Jiménez, vi que se me daba bien, gané los cuatro combates amateurs que disputé y ya no lo dejé hasta que me retiré en 2022”.
Su evolución dentro del ring fue notable. “Al principio boxeaba con fuerza bruta, tiraba muchos golpes al aire, no me cubría bien y levantaba la cabeza”, admite. El cambio llegó cuando decidió rodearse de un buen equipo: “Busqué un preparador físico, Juan del Valle, mejoré el fondo físico, empecé a hacer dieta y a dar el peso exacto de 66 kilos. Ahí pasé de ser un boxeador de fuerza a ser más eficiente y técnico”.
De sus 26 victorias como profesional, diez fueron por KO. Aun así, guarda un recuerdo especial de su último combate, en 2019: “Llegué a los diez asaltos contra un chico más joven que yo. Fue muy exigente”.
Etapa de entrenador
Hoy, desde su gimnasio en Oviedo, Nieto se dedica en cuerpo y alma a la formación de nuevos boxeadores. Su criterio para detectar talento es claro y directo: “Cuando hacen el primer sparring, si reciben un golpe y se acojonan, ese chico no vale. El que recibe el golpe, se cabrea y quiere devolverlo… ese es el que sirve. Si te cagas en el ring, lo vas a pasar muy mal en el boxeo”.Su objetivo como entrenador va más allá de lo deportivo: “Yo organizo muchas veladas y quiero que los chavales lleguen lo más lejos posible. Si consigo sacar a un profesional y que llegue a ser campeón como lo fui yo, bienvenido sea. Cuanto más, mejor”.
A pesar de todo lo conseguido, todavía le quedan dos “espinas” clavadas. La primera, la revancha contra Ferino Quinto, el único rival al que perdió. La segunda, el combate que todo el mundo quería ver en Asturias: contra Kerman Lejarraga, cuando ambos eran los dos mejores pesos wélter del panorama nacional. “Se intentó organizar varias veces, incluso en Oviedo, pero nunca se dio. Una vez que íbamos a boxear los dos en la misma velada, Ferino nos dejó tirados a última hora y al final no se pudo hacer”, lamenta.
Aitor “El Diamante” Nieto ya no sube al ring, pero su huella en el boxeo asturiano sigue intacta. Ahora, desde el otro lado de las cuerdas, sigue cortando cristal… esta vez ayudando a que brillen los nuevos diamantes de Asturias.

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