Fuertes logra un oro histórico en el Mediterráneo

Laura Fuertes oro Juegos del Mediterráneo

Otra más. Tras la plata de Andrea Buelga en el Europeo Sub-19, ahora es Laura Fuertes, natural de Gijón y referente del pugilismo nacional, quien ha logrado proclamarse campeona en los Juegos del Mediterráneo (Tarento, Italia) tras colgarse la medalla de oro en la categoría de peso mosca (-51 kg). Se trata de una gesta de dimensiones históricas: jamás una boxeadora española había conseguido subir a lo más alto del podio en este certamen internacional.
    
El camino de la pupila asturiana hacia el metal dorado estuvo repleto de coraje, versatilidad táctica y madurez sobre el cuadrilátero. El equipo español completó un torneo sublime al conseguir que
Enmanuel Reyes Pla, Rafael Lozano y Pablo Coy subieran a lo más alto del cajón, mientras que Ewart Marín y Frank Martínez conquistaron la plata, pero la actuación de Fuertes destacó con luz propia por la rotundidad y el carácter exhibidos en cada uno de sus asaltos.

Un arranque de carácter

La andadura de Laura Fuertes no comenzó de forma sencilla en los cuartos de final. Al otro lado del ring le esperaba la correosa y explosiva boxeadora turca Gamze Soguksu. En un primer asalto de altísima intensidad, la turca impuso su explosividad en los intercambios a corta y media distancia, llevándose el primer round en cuatro de las cinco cartulinas de los jueces.

Lejos de amedrentarse o perder la serenidad, la gijonesa demostró la casta que la caracteriza. Tras realizar un ajuste táctico inmediato a partir del segundo asalto, Fuertes cambió el planteamiento, aumentó de forma notable la presión y comenzó a llevar la iniciativa del choque. Imponiendo un ritmo asfixiante y conectando golpes claros con una determinación absoluta, la asturiana dio la vuelta por completo a la contienda, adjudicándose los dos últimos episodios para sellar su pase a las semifinales y asegurar la medalla.

Cátedra en semifinales

En semifinales, la marroquí Yasmine Mouttaki aguardaba en el rincón opuesto. Haciendo valer su mayor envergadura y estatura, la asturiana planteó una estrategia impecable desde el campanazo inicial. En el primer round, mantuvo a raya a Mouttaki, quien prefería esperar su oportunidad al contragolpe. Las certeras combinaciones de la asturiana convencieron a cuatro de los cinco jueces.

El segundo asalto de las semifinales fue, sencillamente, una exhibición magistral. Laura Fuertes impartió un auténtico clinic pugilístico sobre cómo dominar un combate mediante el uso metódico y punzante del jab de izquierda. Sin dar opción alguna a Mouttaki, la gijonesa neutralizó cualquier atisbo de respuesta. Aunque la marroquí salió a tumba abierta en el tercero, buscando trabar la pelea, el triunfo de Fuertes fue incuestionable, sellando con solvencia su billete a la gran final.

La gran final

En el combate decisivo por la gloria mediterránea, Fuertes midió sus fuerzas con la zurda argelina Fatiha Mansouri. El planteamiento de la asturiana rozó la perfección técnica: dominó el ritmo desde la media distancia, imponiendo el jab de contención y conectando una magnífica derecha a la contra, ejecutada magistralmente con un paso atrás para frenar las embestidas de la norteafricana.

Pese a que Mansouri apretó al máximo en el segundo asalto —llegando a adjudicárselo en dos cartulinas—, la fría templanza de la asturiana le permitió controlar la situación en el global del combate. Con una victoria por decisión dividida que reflejó la combatividad de su rival, pero también la superioridad táctica de la gijonesa, Laura Fuertes fue proclamada campeona y sigue escribiendo con letras doradas su historia en el boxeo olímpico.

Publicar un comentario

0 Comentarios