El boxeador avilesino Carlos
Ferrao se quedó sin plaza en la Blume por los recortes
A Carlos Ferrao la crisis le ha golpeado por todos los lados
últimamente. Este avilesino de 23 años había hecho méritos para ingresar en el
selecto grupo de boxeadores que la Federación
Española tutela en la Residencia
Blume. La reducción de plazas le ha dejado fuera, con todo lo que supone
para su progresión deportiva y estabilidad económica. «Me he planteado dejarlo, pero de momento sigo gracias al apoyo de mis
padres», destaca.
Carlos Ferrao
Menéndez (Avilés, 21-2-89) llegó a firmar a principios de año los
documentos sobre las normas de la Residencia Blume, una vez que la federación
le confirmó su plaza en la Blume como número 2 de España en el peso pluma. Una
vez que los responsables federativos conocieron la rebaja de la subvención del Consejo Superior de Deportes, de 800.000
a 350.000 euros, tomaron una serie de medidas que afectan de lleno a los
deportistas. Ferrao y algún púgil más se quedaron fuera, mientras que a los
pocos elegidos les bajaron la beca de 800 a 500 euros al mes.
Jonathan Alonso,
olímpico en Londres y amigo íntimo de Ferrao, ha librado el año con una beca
ADO gracias a su presencia en los Juegos, pero teme por su futuro. «A ver en qué queda esto en 2013»,
explica Alonso, que es un privilegiado respecto a sus compañeros de residencia
por la cantidad de combates que le organiza su primer entrenador, Oliver
Sánchez. «He llegado a boxear seis veces
en Asturias en un mes».
Como Jonathan, Carlos Ferrao también pertenece al Club Asturbox y acude diariamente al
gimnasio de Gijón como parte de su preparación. «Entreno de lunes a viernes mañana y tarde, y los sábados por la mañana»,
explica el avilesino. Ferrao, estudiante de Informática, completa su plan de
entrenamiento con sesiones en las instalaciones universitarias de San Gregorio.
Además de un frenazo en su carrera deportiva, la pérdida de
la plaza en la Residencia Blume lleva aparejado un quebranto económico para la
familia de Ferrao. «No ir a Madrid me
supone el pago de los 800 euros que cuesta la matrícula, además de los 90
kilómetros diarios en desplazamientos entre Avilés, Gijón y Oviedo»,
expone, junto con el golpe añadido que está intentando amortiguar: «La Universidad de Oviedo me pide el
reintegro de una beca por unos exámenes que no pude hacer en su momento.
Recurrí alegando que me habían coincidido con competiciones, pero me dicen que
tendría haber pedido los cambios de fecha».
Pese a todos estos reveses, Carlos Ferrao no se da por
vencido y cree que tiene recorrido como boxeador. «No tengo ninguna cualidad física especial, pero aprendo rápido»,
asegura, consciente de estar en las mejores manos, tutelado por Oliver Sánchez y con el apoyo de
Jonathan Alonso. Ferrao quiere estar a punto para las citas más importantes de
2013, entre febrero y abril, la única manera de volver a optar a un hueco entre
los mejores.
Pero, realista, Carlos Ferrao duda de que la situación
económica mejore lo suficiente para que la Residencia
Blume vuelva a los buenos tiempos: «No
sé los años que le quedan a la selección española», se lamenta este
avilesino, acostumbrado últimamente a recibir más golpes fuera que en el
cuadrilátero.
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