28 diciembre 2019

La edad de oro del boxeo avilesino

boxeo avilés
ElComercio | Cuando se habla de boxeo en Avilés se piensa rápidamente en el candasín afincado en nuestra villa José Enrique Rodríguez Cal 'Dacal II'. Pero junto a él existió un grupo de púgiles que competían al más alto nivel español e incluso peleaban en cuadriláteros internacionales. Esos fueron los casos de Antonio Morcillo, Valentín Izquierdo, Fernando Pérez, José González Riveiro, entre los principales competidores o el técnico de la Atlética Avilesina Luis Noriega, que dieron lustro deportivo a una villa en la que relucían competidores a pesar de las precarias instalaciones existente.

Estamos hablando del boxeo moderno, ya que el antiguo se llevaba practicando en otras partes del mundo desde hace miles de años, hasta el punto de que en su versión antigua figuraba como una modalidad en los Juegos Olímpicos de Atenas y ya se hace mención a él en textos de Homero. En nuestra ciudad no se vería lógicamente hasta principios del siglo XX y fue en la décadas de los años 20 y 30 cuando tuvo un primer realce la mano de José López 'Pantera de Sabugo', habitual en la disputa de los títulos regionales, llegando al trono del peso medio, aunque luego quedó un tanto en el olvido tras la Guerra Civil. O el también recordado Alejandro Soler 'Calpena', gijonés de nacimiento pero residente en nuestra villa.

Pero el recuerdo deportivo que nos ocupa es precisamente el del periodo de la máxima pujanza local, la década de los años 60 y 70, que tuvo su mayor culmen en 1972 en forma de la medalla olímpica de bronce en Munich de José Enrique Rodríguez Cal 'Dacal', competidor ya por entonces de la Atlética. En su misma hornada entrenaban por los gimnasios de la villa otros jóvenes que hicieron las delicias de los aficionados en la polivalente cancha de La Exposición, cuyos combates eran largamente publicitados y contaba con los graderíos llenos. Era una época en la que a nivel mundial se leían frecuentemente las hazañas de Cassius Clay, o los españoles Urtain, Pedro Carrasco, José Legrá o el asturiano Gitano Jiménez, pero nuestra villa disponía de boxeadores que llegaron a estar entre los diez primeros del ranking nacional absoluta.

Uno de ellos fue Antonio Morcillo, quien ese mismo año 1972, lograba el sexto puesto en la clasificación del ranking español de los pesos pluma. Precisamente el título era para el citado Gitano Jiménez, al que siguió Legrá. Como anécdota cabe citar que el número 3 del ranking era nada menos que un púgil de Almería llamado José Bisbal, que seguro le hará al lector elucubrar sobre quién sí. Si, es cierto, es el padre del popular cantante David Bisbal. Morcillo era un hombre rápido de pies y hábil zurda que había llegado con su familia a Avilés a la once años de edad, tras dejar atrás el pueblo jienense de Santiago de la Espada. Tras ser campeón de Asturias y del Interregional de León y Cantabria, se quedó en Salamanca a las puertas del título de España.

Un rival temido
Coetáneo suyo era Fernando Pérez, quien fue campeón de España de superligero y ligero durante varios años y con un amplio historial de victorias tanto en nuestro país como internacionalmente con la selección hispana, llegando incluso a celebrar un gran combate en Nápoles frente a Ernesto Bergamasco. Zurdo como Morcillo, Pérez fue un rival muy temido en la categoría y, sino, que se le digan a al ex olímpico Mariano Pérez, a quien derrotó en dos ocasiones por ko.

Las mieles de la selección española también fueron saboreadas por José González Riveiro, coruñés de Pontedeume, pero afincado desde su más tierna infancia en Avilés al igual que otros muchos que llegaron con sus padres a la llamadas de las fábricas multinacionales de nuestra comarca. Como no podía ser menos, sus puños y destreza en el ring fue labrada por Luis Noriega, a quien tanto debía el boxeo local esos años. Riveiro logró el título de España en la categoría de superligero en 1966 ante José María Madrazo en la plaza de toros de Oviedo, pocos días antes de enfrentarse a una leyenda como fue el ex campeón del mundo José Legrá, con el que no tuvo tanta fortuna.

En la elite del boxeo español estuvo igualmente Valentín Izquierdo, otro deportista llegado de niño más allá del puerto de Pajares (natural de Villamanín) y que triunfó en los cuadriláteros de La Exposición, al lado del estadio Román Suárez Puerta o improvisados escenarios como la plaza de toros portátil de Los Canapés o gimnasios de la Atlética y Club de Mar, antes de dar el salto a las grandes cotas. Era el púgil de mayor envergadura y volumen, por lo que competía en los pesos pesados. Su clase era tal que lograba alzarse con el campeonato de España en el año 1962 y primer puesto igualmente en los Juegos de la Merced, en Barcelona. Su progresión fue tal que sería preseleccionado para participar en la Olimpíada de Tokio 64, pero una desafortunada fractura doble en la muñeca de la mano derecha cuando entrenaba con la selección le privaría de la cita olímpica.

Una larga lista
No es fácil recordar a cuantos boxeadores pasaron estos años primero por los gimnasios y luego por los rings avilesinos, pero si al menos nombrar buena parte de ellos, incluso a sus predecesores de los años 50. Aún son muchos los buenos aficionados al deporte local que sigue recordando las andanzas de Abel Martínez -mentor de Dacal II y que celebró su primera pelea a los 17 años nada menos que en el cine Marta y María-, Tito Sousa, Pepe y Manuel López -Pantera II y III y familia del predecesor de Sabugo-, Modesto Vega, Aquilino Arias, Toni Falcato, Avelino Rodríguez Cal, Villaverde, los hermanos Coronado, Basilio.

Cada combate de todos ellos era muy anunciado en prensa, radio y carteles por la ciudad y se abarrotaban las gradas, en especial las de La Exposición y afición local se desplazaba con mucha frecuencia para ver a sus conciudadanos a las plazas de toros de Oviedo, en Buenavista, y a la del Bibio, en Gijón, utilizadas para los combates. Grandes tiempos para el boxeo avilesino que en la actualidad sueña con reverdeces sus laureles.

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